
Por: Josselyn Enriquez
Chihuahua, Chih.- El alcalde Marco Antonio Bonilla Mendoza sostuvo que su postura frente a la reforma a la Ley de Aguas no responde a intereses políticos, luego de que el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Roman Alcantar, señalara que algunas críticas se originaban en lecturas incompletas del proyecto y que tiene tintes politicos. Bonilla afirmó: “No solo la leímos, hicimos un análisis que nos permitimos compartirle incluso a algunos legisladores federales… claro que leemos, no somos iguales”.
Explicó que el análisis que elaboró detalla implicaciones en temas como el régimen de concesiones, donde se mantienen los plazos de 5 a 30 años, pero la disponibilidad del recurso se revisaría cada dos años bajo nuevos criterios de responsabilidad hídrica y fiscal, lo que permitiría modificar unilateralmente volúmenes de agua o años autorizados. También señaló que la transmisión de derechos quedaría prohibida “ni por vía sucesoria ni por 13 A, 13 B”, lo que generaría incertidumbre para huertas y parcelas que dependen del riego con agua de pozo en Chihuahua.
Cuestionó qué ocurrirá con cultivos como manzana, nogal, durazno, algodón, chile o cebolla cuando fallezca el titular de una concesión, y planteó escenarios donde las huertas podrían quedarse sin riego o continuar operando mediante pozos irregulares sujetos a pagos económicos. Subrayó que su análisis se basa en los efectos para el sector primario y no en posiciones partidistas.
Respecto a las movilizaciones anunciadas en el país para el 20 de noviembre, indicó que aún no tiene información sobre acciones específicas en Chihuahua, pero reiteró su apoyo al sector.
Añadió que él y otros alcaldes acompañarán a los productores en lo que ellos decidan y enfatizó que será “sin represión” para evitar que se interprete como un acto político.
Al ser consultado sobre la disposición de las autoridades federales a dialogar, dijo esperar que esta vez exista apertura y que la reforma no avance sin discusión. Mencionó antecedentes de iniciativas aprobadas sin amplio análisis y señaló que, por su impacto, la propuesta hídrica debe ser revisada escuchando directamente a quienes trabajan la tierra. Afirmó que su postura se centra en las implicaciones para el campo y no en una confrontación partidista
