Fui café frío a las seis de la mañana,
-Alan Yair Martínez López
al despertar pataleando,
siendo arcano de mi propia montaña.
Fui café frío en medio de la ansiedad que abruma,
y olvidado de todo, pero con espuma.
Fui café frío de un comedor sucio,
alguno con luz de neón y con platillos de un buen lucio.
Fui café frío en la vida,
pero hervido a la salida.
