Diario Alan

Cínico vaivén de mis caderas azotando la sutileza de tu amar entre templados cantos.
No evocaba desde hace años devoción de tu piel sosegada por mi sombra que no sale con el sol.
Y besadas las quejumbres que pudieras sostener en tus rostros (cualquiera enflorecido), que destapan el fanatismo que hoy creo poseer.
Cierta es la pausa entre el retorno de mi paso, la que no deja de chocar a tu fiel rechazo.

-Alan yair martínez lópez