Tan bellos ojos apreciados por mi, los que avergonzaron mis más tapadas emociones. Y no hubiera querido que azotaran con fuerza los minutos últimos de mi día en mi memoria, pero sí. Si la rémora de mi más sentidos deseos manifestada hubiera sido, tampoco mucho habría dado de mí a ti, pero sí. Tantas causas que cruzaron mis pasos a tu tan intrigante boca que, quejosa y en busca de amar, me señalaba a mí, pero no.
-ALAN YAIR MARTÍNEZ LÓPEZ
