
Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
El estado más grande de la República no es el más industrializado ni el más urbanizado, y aun así ha llegado a encabezar las estadísticas de contaminación del aire. ¿Cómo es posible?
Las explicaciones comunes —quemas agrícolas, incendios forestales, bancos de materiales, ladrilleras, cementeras, maquiladoras— señalan fuentes reales, pero no alcanzan a explicar por completo la gravedad del problema.
Para entenderlo, hay que escuchar directamente a la gente.
En la consulta pública estatal por la contingencia atmosférica de 2024, organizada por el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua y acompañada por Salvemos los Cerros de Chihuahua junto con colectivos de Ciudad Juárez como Defensa del Río Bravo, niñas, niños, adolescentes y adultos expresaron una preocupación generalizada: el aire que respiramos está enfermando a la población.
Los datos expuestos son alarmantes. Ha habido años con más días de mala calidad del aire que de buena. Se han registrado niveles de contaminación extremadamente altos, comparables con crisis atmosféricas en países como China o India.
Pero el problema no es solo ambiental. Es político.
La ley estatal establece que el gobierno debe contar con un plan de contingencias ambientales y emergencias ecológicas. Sin embargo, no se ha actualizado desde 2018. Esta omisión no es menor: revela una falta de voluntad política que impacta directamente en la salud y calidad de vida de la población.
Incluso desde el H. Congreso del Estado se han emitido exhortos a los distintos niveles de gobierno. Aun así, las acciones siguen sin llegar.
Las posturas pueden polarizarse, pero hay un hecho difícil de ocultar: las emisiones industriales son una de las principales fuentes del problema, mientras que la regulación sigue siendo insuficiente o inexistente.
En este contexto, resulta contradictorio que se impulse un programa de “Hoy No Circula”, cuando la propia política urbana prioriza el uso del automóvil y el transporte público continúa siendo deficiente en gran parte del estado.
Si realmente se quisiera atacar el problema de fondo, la discusión debería ser otra.
¿Por qué no implementar un “Hoy No Labora” para las empresas altamente contaminantes durante los días de mala calidad del aire, garantizando el salario de las y los trabajadores?
La respuesta probablemente sería inmediata: inversión en filtros, tecnología y procesos más limpios.
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Luis Andrés Rivera Levario es defensor del territorio, activista ambiental y articulista originario de Chihuahua. Es vocero de la organización ciudadana Salvemos los Cerros de Chihuahua, desde donde impulsa procesos de participación comunitaria, consultas públicas y acciones legales para la protección de cerros, ríos y ecosistemas urbanos.
Ha colaborado con colectivos, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en proyectos de documentación, comunicación y defensa ambiental, incluyendo iniciativas apoyadas por National Geographic. Su trabajo se centra en la relación entre territorio, justicia ambiental, democracia y dignidad comunitaria. Es autor de columnas de opinión en diversos medios locales, donde analiza problemáticas socioambientales, políticas públicas, derechos humanos y participación ciudadana. Concibe la escritura como una herramienta para acompañar procesos colectivos y visibilizar las voces que históricamente han sido excluidas de la toma de decisiones.
