
VALENTINA TERRAZAS
México se ha convertido en un país donde el crimen ya no se esconde: gobierna. Y no solo eso con eso, ahora también persigue y lincha públicamente a quienes se atreven a enfrentarlo.
El caso reciente en Chihuahua lo exhibe con claridad. Tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio, Morena desató un linchamiento mediático contra la gobernadora Maru Campos, acusándola de traición a la patria por una supuesta intervención de la CIA en territorio mexicano. Desde el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, el Senado y hasta Palacio Nacional, la consigna fue la misma: desacreditar, golpear y desviar la atención. Pero el discurso se les derrumbó en cuestión de días.
El Gobierno de Estados Unidos formalizó cargos por narcotráfico contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como contra el senador Enrique Inzunza y otros perfiles del oficialismo. De pronto, quienes se decían defensores de nuestra patria quedaron exhibidos como lo que son: parte del problema que dicen combatir.
Durante más de una década, Morena construyó su narrativa culpando al expresidente Felipe Calderón de todos los males del país. Hoy, esa narrativa se desmorona frente a una realidad incómoda: el poder que prometía erradicar la corrupción y el narcotráfico está señalado por proteger a sus propios vínculos con el crimen organizado.
El caso de Enrique Inzunza es particularmente revelador. El mismo senador que exigía juicio político contra Maru Campos ahora enfrenta señalamientos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. La pregunta ya no es si sus acusaciones tenían fundamento, sino qué intentaba encubrir.
Porque cuando el combate al crimen se vuelve una amenaza para quienes gobiernan, la reacción no es la justicia: es el ataque.
Rubén Rocha Moya ha solicitado licencia, asegurando su inocencia. Pero esta vez el problema no se limita a un gobernador. Lo que está en juego es si el poder en México sirve para investigar o para encubrir. La presidenta Claudia Sheinbaum tiene una decisión incómoda: aplicar la ley contra los suyos o confirmar que en su gobierno la justicia tiene partido.
Porque cuando el poder protege al criminal, el mensaje es claro: el crimen no solo existe, gobierna.
Valentina Terrazas García es una joven de Chihuahua Capital, egresada de la Licenciatura en Comunicación Organizacional. Es creadora de contenido político y fiel creyente de que el servicio público debe ser un medio a través del cual se generen políticas públicas a favor de las familias chihuahuenses. Es vocera del Partido Acción Nacional; fungió como Consejera Municipal de la Juventud; formó parte de la coordinación de COPARMEX Capítulos Universitarios; consolidando un perfil enfocado en liderazgo, comunicación política y participación juvenil.
