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ATENTA GASODUCTO CONTRA SAMALAYUCA

EL TRAZO del Gasoducto Sierra Madre impulsado por México Pacific ya encendió las alertas, pues ambientalistas advierten que el proyecto cruzaría la planicie aluvial del sistema Conejos–Médanos–Palomas, una de las zonas hidrogeológicas más delicadas del norte del estado. Y por si fuera poco, aseguran que el impacto alcanzaría al emblemático desierto de Samalayuca. No es cualquier pedazo de tierra, pues hablamos de un ecosistema frágil, con acuíferos poco profundos de los que dependen comunidades rurales y actividades agrícolas en Villa Ahumada y alrededores.

Los colectivos preparan una solicitud formal ante el Instituto Estatal Electoral para organizar una Consulta Popular Estatal. La pregunta que buscan someter a votación no es si se construye o no el gasoducto —esa es competencia federal—, sino si el Gobierno del Estado debe cumplir con lo que le mandata la ley local, es decir, realizar y publicar estudios específicos sobre riesgos de contaminación del agua por salinidad y fugas, posibles afectaciones al aire por liberación de aerosoles en las playas lacustres del Bolsón del Muerto, y presentar un plan de mitigación con participación ciudadana, conforme al artículo 4 de la ley que creó la Agencia Estatal de Desarrollo Energético.

De acuerdo con información técnica citada por los ambientalistas, el acuífero en la zona está compuesto por sedimentos de alta permeabilidad, con niveles freáticos someros y zonas de descarga por evaporación, lo que lo vuelve especialmente vulnerable ante obras de infraestructura pesada. El nuevo ducto coincidiría con esa planicie aluvial donde existen pozos y áreas de riego en operación.

Así que la pregunta ya no es solo energética, sino política ¿se hará la obra con todas las cartas sobre la mesa o se avanzará primero y se explicará después? Los promotores de la consulta sostienen que la ley obliga a prevenir, no a improvisar. Y si el proyecto presume ser tan estratégico para el desarrollo, también debería serlo para la transparencia…

40 HORAS: CONVERGEN OPORTUNISMO Y HEGEMONÍA

AHORA RESULTA que todos están a favor. Nos referimos, por supuesto, a la reducción de la jornada laboral a 40 horas.

El Partido Acción Nacional, históricamente el partido de los patrones, decidió rebasar a Morena por la izquierda y “piratearse” una demanda histórica de la clase trabajadora, aquella de una semana laboral de cinco días, dos de descanso.

¿Qué pensarán los hombres de negocios más recalcitrantes que durante décadas vieron en ese partido su espejo ideológico? ¿Qué pensará la vieja casta oligárquica al ver a su instrumento político abrazar banderas que antes descalificaban como populismo?

¿Lo entenderán como pragmatismo electoral para reconquistar el poder? ¿Para patear al futuro un descontento y desgaste social inevitable? ¿O estarán comprendiendo con inquietud que las aguas ya cambiaron?

Ni cómo saltar barco a otro de los partidos cuando los arrastra la misma corriente que al PAN.

Movimiento Ciudadano y el PRI tampoco se quedan atrás. Ambos acusan a Morena de simulación, de un pernicioso engaño a los mexicanos, mientras se proclaman ellos los verdaderos aliados de la clase obrera. “40 horas ahora, dos días de descanso ya”, dicen.

Tanto el naranja y el tricolor son partidos de centro-derecha que dicen lo necesario para mantenerse a flote. Eso sí, siempre después de validarlo en focus group con estampita de aprobación de algún gurú de marketing. De ninguno de los dos sorprende demasiado, al contrario de con el PAN, cuyo giro ideológico, debemos admitir, les cuesta y seguirá costando conciliar con su ortodoxia.

MÁS ALLÁ DEL OPORTUNISMO EVIDENTE, lo verdaderamente relevante es otra mudanza. El centro cognitivo de la política mexicano se movió a la izquierda. Y el cableado del sentido común se reconfiguró.

Por eso hoy los partidos de derecha deben asumir posiciones más y más cercas a la izquierda tradicional. No tanto porque sean genuinos conversos ideológicos. Sino porque el sentido común en la cultura política mexicana ya no tolera otra cosa.

Algo totalmente opuesto ocurre en Estados Unidos, por ejemplo, donde la extrema derecha ha desequilibrado tanto el espectro político que los centristas Demócratas adoptan, más y más, posiciones conservadoras. Tanto así que ese partido es ahora refugio de los Republicanos reaganitas

EN MÉXICO, LO CONTRARIO. Morena y la Cuarta Transformación construyen una hegemonía cultural donde el sentido común de las grandes mayorías se enraíza firmemente a la izquierda. De pensarse como “ciudadanía” (entendimiento liberal-burgués), pasaron a reconocerse como “pueblo” (conceptualización de izquierda).

En este sentido, las 40 horas significan una doble victoria para la clase trabajadora. Primero, en lo material, conquista un derecho laboral a mejores condiciones que no se tocaba desde la Constitución de 1917. Y segundo, en lo cultural, afianza una cultura política que se desplaza cada día más a la izquierda.

CLUMIN: MUCHO ENLACE, POCA RESPUESTA

Mientras los mineros hablan de secuestros, presiones y miedo en las zonas de trabajo, el Clúster Minero de Chihuahua (CLUMIN) prefiere mirar hacia otro lado. El pasado 15 de enero, su presidenta, Blanca Paola Cázares, se limitó a decir que “respeta y confía” en las autoridades cuando fue cuestionada sobre el impacto de la violencia en la industria. Nada de diagnósticos, nada de postura firme. Solo confianza. Como si la inseguridad fuera un rumor y no una realidad que se comenta en cada campamento.

La dirigente argumentó que ese tipo de situaciones no están bajo su control y que la información la manejan directamente las empresas, no el Clúster. Curioso, porque el propio CLUMIN presume ser el enlace entre compañías mineras y gobierno, participar en políticas públicas y fortalecer al sector. Si eso es cierto, entonces no saber -o no querer saber- lo que enfrentan los trabajadores en campo resulta, por decir lo menos, conveniente.

Y mientras desde el escritorio se habla de “protocolos internos”, en la calle el discurso es otro. Tras el asesinato de diez mineros en Sinaloa, trabajadores del sector en Chihuahua se manifestaron el fin de semana para exigir condiciones de seguridad. Voces con décadas en la industria relataron que los secuestros y agresiones no son nuevos, que las presiones del crimen organizado han sido constantes y que en varias regiones mineras ya no se puede entrar ni salir sin riesgo. La diferencia es que ahora el silencio pesa más.

¿El Clúster representa solo a las empresas o también a quienes bajan al socavón? Porque si su papel es incidir en políticas públicas y fungir como puente con las autoridades, la inseguridad debería estar en el centro de su agenda, no en el cajón de “no me compete”.

EN EL PAN “DESCONOCEN” PRESUNTO ACOSO

“DESCONOZCO el caso”. Así respondió a FuenteInfo Daniela Álvarez, dirigente estatal del PAN, ante el presunto acoso denunciado por una militante en el comité municipal de Jiménez. Y como ya es costumbre cuando un asunto incómodo asoma en los partidos, la dirigencia se entera… por los medios. Eso sí, la líder blanquiazul pidió a la afectada que se acerque y presente las denuncias correspondientes para revisar el tema.

La militante en cuestión es Arianna Adilene Parada Sáenz, quien asegura haber sido despedida de la Secretaría del Comité Municipal tras documentar, mediante grabaciones, presuntos actos de acoso en su contra. Según su versión, la salida fue una represalia por evidenciar conductas indebidas al interior del partido.

Desde la otra acera, integrantes del comité sostienen que la separación obedeció a una “pérdida de confianza”. Argumentan que la entonces secretaria grabó conversaciones privadas durante reuniones internas, lo que generó molestia entre algunos miembros. Dicen que el malestar venía acumulándose desde tiempo atrás y que la ruptura fue la consecuencia natural.

El fondo del asunto, sin embargo, va más allá de una grabadora encendida, pues si hubo acoso, es grave; si hubo represalia, también. Y si nadie en la dirigencia estatal sabía nada, PEOR.

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