Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
En muchas ciudades del mundo existen programas ecológicos para la protección de áreas naturales que también generan sustentabilidad económica. La conservación ambiental puede ser trabajo digno para las familias que se dedican a cuidar zonas forestales, cerros y parques ecológicos que brindan servicios fundamentales para toda la población.
Por ejemplo, hay ciudades que al proteger sus bosques pueden acceder a bonos de carbono, es decir, recibir recursos económicos por capturar carbono y ayudar a limpiar el aire. Tal vez en ciudades como Chihuahua o Juárez no tenemos grandes bosques de pino tan cercanos, pero los ecosistemas forestales de zonas áridas y semiáridas también cumplen funciones ecológicas esenciales. En un contexto donde cada vez urge más respirar aire limpio, estos ecosistemas deberían ser protegidos, no destruidos.
Sin embargo, hoy sucede lo contrario.
La contaminación muchas veces proviene del uso de explosivos para urbanizar cerros y arroyos que cumplen una función vital en la captación de agua. Un cálculo serio podría estimar cuánto dinero pierde una ciudad cuando destruye sus cauces naturales y los suelos que infiltran la lluvia, los mismos que recargan los pozos y acuíferos de los que depende el abastecimiento de agua.
Más allá de cualquier pago o incentivo económico, los cerros ya son centros productivos a gran escala. De ellos dependen actividades como la ganadería, la agricultura y la polinización. Esta última es un servicio ecológico fundamental que ocurre en los territorios silvestres y del cual dependen muchas otras actividades humanas y económicas.
Las especies que habitan en los cerros son fuente de valor económico, social, cultural y ambiental.
Si se promoviera un enfoque verdaderamente sustentable y agroforestal, incluso podrían desarrollarse programas para plantar y aprovechar frutos como el mezquite, el huizache, el palo verde, y muchas otras plantas que crecen de manera natural en estos territorios. Estas especies pueden ser utilizadas como alimentos, medicinas o forraje, generando beneficios económicos para propietarios privados y ejidales sin destruir la naturaleza.
En Salvemos los Cerros ya estamos demostrando que esto es posible. En el Cerro Coronel se ha desarrollado un huerto-parque con nopales y otras plantas productivas que muestra que es posible producir de manera sustentable, de la mano de la protección del territorio.
Invitamos a los propietarios de tierras en los cerros a sumarse, aprender y construir alternativas económicas que no impliquen el deterioro de nuestro medio ambiente.
Cuidar los cerros no solo es una obligación ecológica.
También puede ser una oportunidad económica para el presente y para el futuro de nuestra ciudad.
Luis Andrés Rivera Levario es defensor del territorio, activista ambiental y articulista originario de Chihuahua. Es vocero de la organización ciudadana Salvemos los Cerros de Chihuahua, desde donde impulsa procesos de participación comunitaria, consultas públicas y acciones legales para la protección de cerros, ríos y ecosistemas urbanos.
Ha colaborado con colectivos, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en proyectos de documentación, comunicación y defensa ambiental, incluyendo iniciativas apoyadas por National Geographic. Su trabajo se centra en la relación entre territorio, justicia ambiental, democracia y dignidad comunitaria. Es autor de columnas de opinión en diversos medios locales, donde analiza problemáticas socioambientales, políticas públicas, derechos humanos y participación ciudadana. Concibe la escritura como una herramienta para acompañar procesos colectivos y visibilizar las voces que históricamente han sido excluidas de la toma de decisiones.
