
Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
Desde hace aproximadamente 3 años en Chihuahua se firmó un convenio de colaboración internacional con el estado dirigido por Netanyahu, criminal de guerra prófugo, antes de que la corte penal internacional dictara una orden de aprensión en su contra, y sin su debido registro ante las autoridades nacionales de cooperación internacional para el desarrollo, el RENCID, lo cuál viola las leyes mexicanas.
La JCAS asuimió el costo político de aliarse con la entidad que actualmente opera bajo las mismas reglas que el apartheid de sudáfrica y la misma saña que la alemania nazi, el estado Genocida de Israel, con el objetivo supuestamente de recibir apoyo en la gestión del vital líquido a través de la empresa estatal israelí “Mashav”, la cuál supuestamente brindará diversos tipos de apoyos, que no se especifican, a los encargados de manejar el agua potable de Chihuahua.
Se deben aclarar 3 puntos:
1. La JCAS estatal no tiene injerencia legal en los temas agrícolas que corresponden a la CONAGUA, por lo que el hecho de querer justificar la participación de criminales de guerra para “mejorar el riego” es completamente falso. Además habría que añadir que Chihuahua tiene mucha más tierra, agua y producción agropecuaria que un pequeñito país que desde su fundación hace menos de 80 años ha vivido siempre en guerra y dependencia directa e EEUUA.
2. La supuesta tecnología de punta de lanza de des-salinización por osmosis inversa que los israelís usan para tomar agua de mar es prácticamente lo único que pueden ofrecer en materia de agua, sin embargo, como cualquier persona se puede dar cuenta de inmediato, en Chihuahua no hay mar, no podemos obtener agua de mar fácilmente, pero sí tenemos problemas de salinización. Por lo que esa tecnológica no nos sirve de nada y de hecho los lodos producidos por las plantas tratadoras en Chihuahua ya son de difícil gestión en el marco actual, ahora imagínense salmuera ultra salada que puede dañar el suelo con solo tocarlo. ¿Qué hacen los isaraelís con los lodos de sus plantas purificadores, los cuáles son muy peligrosos? Se los avientan a los palestinos. Al “mar” dicen.
3. En Chihuahua ya ha habido genocidios, como la guerra de exterminio contra las comunidades “apaches”. Sabemos que el racismo y el odio no dejan nada bueno. Una entidad colonialista fundada en una ideología de supremacismo, superioridad y “ser el pueblo elegido de Dios” no deja nada bueno y no tiene absolutamente nada que ver con los valores que busca promover Chihuahua. También vivimos en guerra y violencia por los mismos intereses de EEUUA que desestabilizan el mundo entero, y lo que necesitamos es PAZ. Un pueblo militarizado, adoctrinado y traumado permanentemente por la guerra lo que debería hacer de Chihuahua es APRENDER a cómo sanar, como seguir adelante y como construir vida, no a “ofrecer” controlar nuestra agua.
Luis Andrés Rivera Levario es defensor del territorio, activista ambiental y articulista originario de Chihuahua. Es vocero de la organización ciudadana Salvemos los Cerros de Chihuahua, desde donde impulsa procesos de participación comunitaria, consultas públicas y acciones legales para la protección de cerros, ríos y ecosistemas urbanos.
Ha colaborado con colectivos, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en proyectos de documentación, comunicación y defensa ambiental, incluyendo iniciativas apoyadas por National Geographic. Su trabajo se centra en la relación entre territorio, justicia ambiental, democracia y dignidad comunitaria. Es autor de columnas de opinión en diversos medios locales, donde analiza problemáticas socioambientales, políticas públicas, derechos humanos y participación ciudadana. Concibe la escritura como una herramienta para acompañar procesos colectivos y visibilizar las voces que históricamente han sido excluidas de la toma de decisiones.
