e7eb3fcc-9619-4fb4-8046-85a9ad30de22-1-3-1

Tromba de Obsidiana

Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.

El filósofo italiano Jacques Camatte, en su numerosa obra, define la situación actual de la humanidad: la domesticación de nuestra especie ha degenerado en las peores formas de explotación, represión, despojo y discriminación, lo que determina una pugna infinita de facciones poco diferenciadas, al estilo de un cártel, que Camatte denomina “rackets”.

Si retomamos el análisis de Eric Hobsbawm sobre los rebeldes primitivos, podemos encontrar que las primeras “mafias sicilianas” nos ofrecen una forma de organización similar a la del racket que actualmente ha transformado a imagen y semejanza a la sociedad entera: juegos de lealtades y traiciones, códigos éticos a modo, colaboración entre distintas ideologías, religiones y clases con un mismo fin de control y ganancia.

Esto también nos recuerda a los “trusts” de la época del New Deal, donde el presidente de EE. UU., Franklin Delano Roosevelt, tuvo que impulsar desde su mandato bonapartista la reorganización de la economía en favor de un mercado nacional e imperialista más eficiente, por encima de los intereses de los propios cárteles económicos de la época, los cuales llegaron a controlar por completo el país vecino a través de las asociaciones monopólicas de empresas.

Estas complejas realidades se tejen todas juntas en el estado de Sinaloa, donde vale la pena decir de pasada llegaron los socialistas utópicos del siglo XIX —como Owen— a Ohuira y Topolobampo a intentar fundar sus comunidades, hoy zonas amenazadas por el modelo fósil y extractivista. También llegaron las enseñanzas de elaboración del opio de China y la amapola. Esto determinó la integración de amplios territorios al mercado mundial como proveedores de estas mercancías; fue una condena que hasta la fecha pesa en todo nuestro país.

De los bandoleros populares y revolucionarios como Heraclio Bernal y Jesús Malverde —el bandolerismo, otra forma de rebeldía primitiva según Hobsbawm— se transitó hacia la mafia de “Los Dorados” de Sinaloa, grupo armado en defensa de los terratenientes que contó con el apoyo de la población, la cual se opuso paradójicamente al reparto agrario instrumentado desde el centro del país, con la finalidad de conservar las relaciones sociales tradicionales y semifeudales amenazadas por el desarrollo capitalista después de la Revolución mexicana.

En este punto observamos la evolución: de una lucha de clases por intereses materiales y conciencia política, el conflicto se “degrada” en una suerte de barbarie; ahora pelean cárteles, mafias, rackets, por intereses de autopreservación, control y ganancia inmediata. Así se manifiesta en El desierto —libro anónimo icónico del anarquismo contemporáneo—: el modelo de capitalismo actual es el colapso y su gestión, donde grandes territorios han sido ya sacrificados.

En África esta realidad lleva décadas, si no es que siglos. En países como Liberia, la guerra civil orilló en momentos a la población al consumo masivo de carne humana, así como a otras situaciones de riesgo sanitario que solo pudieron ser contenidas gracias a la unión de todas las mujeres, bajo sus dos principales religiones —el cristianismo y el islam— así como la espiritualidad nativa, que tuvieron que llegar a extremos de protestas pacíficas (lanzar maldiciones) para lograr acuerdos entre los señores de la guerra.

Chihuahua es universal y su espejo, por lo tanto, es el universo. Todas estas historias y experiencias resuenan en lo propio que vivimos y somos. No es necesario sumirse en uno mismo para conocerse; al contrario, es necesario conocer a los demás para conocerse a uno mismo.

Hoy estamos llegando a puntos críticos de luchas de rackets a nivel mundial. Si no conocemos nuestra historia, estamos condenados a repetirla. Solamente la memoria, es decir la resistencia, puede ser guía de un mañana donde el ciclo se rompa. ¿Estaremos a la altura?


Luis Andrés Rivera Levario es defensor del territorio, activista ambiental y articulista originario de Chihuahua. Es vocero de la organización ciudadana Salvemos los Cerros de Chihuahua, desde donde impulsa procesos de participación comunitaria, consultas públicas y acciones legales para la protección de cerros, ríos y ecosistemas urbanos.


Ha colaborado con colectivos, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en proyectos de documentación, comunicación y defensa ambiental, incluyendo iniciativas apoyadas por National Geographic. Su trabajo se centra en la relación entre territorio, justicia ambiental, democracia y dignidad comunitaria. Es autor de columnas de opinión en diversos medios locales, donde analiza problemáticas socioambientales, políticas públicas, derechos humanos y participación ciudadana. Concibe la escritura como una herramienta para acompañar procesos colectivos y visibilizar las voces que históricamente han sido excluidas de la toma de decisiones.

📲REDES SOCIALES:
FACEBOOK: Salvemos los Cerros de Chihuahua