
Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
Las autoridades nos venden una solución vial cuando en realidad están pavimentando un negocio inmobiliario sobre nuestros cerros y arroyos. Y lo peor: con dinero público que pagaremos todos.
Primero, el daño ambiental es irreversible. El proyecto atraviesa una zona donde existen más de diez arroyos que nacen en las sierras cercanas a la ciudad y que abastecen las tres presas de Chihuahua y los acuíferos que proveen a los pozos. Organizaciones como Salvemos los Cerros han denunciado que la obra afectaría alrededor de 40 cauces de arroyos. En una ciudad semiárida como la nuestra, destruir las zonas de captación de agua no es un daño colateral: es un suicidio hidrológico. Destruir lo que nos da vida para construir una autopista no es progreso; es insensatez.
Segundo, la Poniente 5 no es para quienes ya sufrimos el tráfico: es para los nuevos fraccionamientos. Mientras el gobierno habla de movilidad, los desarrolladores inmobiliarios ya están construyendo tramos de la vialidad y planean fraccionamientos, plazas comerciales y parques sobre 136 hectáreas justo por donde pasará la carretera. El propio estudio de factibilidad del IMPLAN lo admite: la zona poniente presenta un creciente desarrollo habitacional, por lo que se requiere consolidar la vialidad. Primero se planean las casas, luego se hace la carretera para que llegue la gente. Esa no es una solución vial; es una habilitación urbana para desarrolladores.
Tercero, y quizás lo más grave: va a generar más tráfico, no menos. El Periférico de la Juventud ya está saturado. Construir una mega-vialidad de cinco carriles por sentido no va a “desfogarlo”; va a inducir más viajes, más autos y, al final, más embotellamientos. Los ambientalistas lo han dicho con claridad: este proyecto profundiza la mala planeación y beneficia a las empresas que son responsables de causar los embotellamientos viales, mientras se abandona el resto de la ciudad. El poniente es presentado como “la nueva Chihuahua”, pero lo que realmente se está haciendo es un nuevo periférico para la clase social privilegiada.
La Poniente 5 no es una solución vial. Es un daño ambiental irreversible, un negocio para unos cuantos y una deuda de cientos de millones de pesos que pagaremos todos. No nos mientan. Inviertan ese dinero en transporte público digno, en ciclovías seguras, en proteger nuestras áreas naturales. Esa es la verdadera movilidad. Esa es la verdadera ciudad.
Luis Andrés Rivera Levario es defensor del territorio, activista ambiental y articulista originario de Chihuahua. Es vocero de la organización ciudadana Salvemos los Cerros de Chihuahua, desde donde impulsa procesos de participación comunitaria, consultas públicas y acciones legales para la protección de cerros, ríos y ecosistemas urbanos.
Ha colaborado con colectivos, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en proyectos de documentación, comunicación y defensa ambiental, incluyendo iniciativas apoyadas por National Geographic. Su trabajo se centra en la relación entre territorio, justicia ambiental, democracia y dignidad comunitaria. Es autor de columnas de opinión en diversos medios locales, donde analiza problemáticas socioambientales, políticas públicas, derechos humanos y participación ciudadana. Concibe la escritura como una herramienta para acompañar procesos colectivos y visibilizar las voces que históricamente han sido excluidas de la toma de decisiones.
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