
Por: Josselyn Enriquez
Chihuahua, Chih.- La colectiva Revolución Atenea y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) emitieron posicionamientos públicos por separado en rechazo a las declaraciones de Ruth Sánchez, coordinadora estatal de Iniciativa Ciudadana por la Vida y la Familia en Chihuahua, al considerar que revictimizan la lucha que Marisela Escobedo Ortiz emprendió para exigir justicia por el feminicidio de su hija Rubi Fraire Escobedo. Además, fue interpuesta una denuncia ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) por dichas declaraciones.
En primer término, Revolución Atenea difundió una carta pública dirigida a Sánchez en la que denuncia que sus declaraciones afectan a madres de personas desaparecidas, de víctimas de feminicidio y de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual.
La organización respondió a las afirmaciones en las que Sánchez dijo que le “revienta” la placa en honor a Marisela Escobedo, que ella “permitió” lo ocurrido a su hija, que debió tener el “coraje” de sacarla de esa relación y que era “una vergüenza” que marchara por su hija asesinada en lugar de haberla salvado.
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En ese sentido, señalaron que la responsabilidad de un feminicidio corresponde al agresor y al Estado por no prevenirlo, proteger a las víctimas e investigar los hechos. La colectiva también agrega que, teniendo un espacio público para pronunciarse, Sanchez haya optado por responsabilizar a la madre asesinada en lugar de exigir cuentas a las autoridades.
Posteriormente, el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) hizo público un posicionamiento suscrito por madres de personas desaparecidas, familiares de víctimas de feminicidio y de niñas, niños y adolescentes victimas de violencia sexual acompañadas por la organización. Además de retomar los argumentos sobre la responsabilidad del agresor y del Estado, cuestiona que, siendo cristiana y vocera de la Iglesia Palabra Viva en Chihuahua, haya emitido esos juicios sobre Marisela Escobedo, al afirmar que “tomó una piedra y la lanzó contra una madre muerta” y que olvidó las enseñanzas cristianas de no juzgar y de acompañar a quienes sufren.
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“Ya que usted invocó la vergüenza, hablemos de ella. Qué vergüenza convertir el dolor de una madre asesinada en un reproche contra ella. Qué vergüenza hablar con tanta certeza sobre aquello que evidentemente desconoce. Qué vergüenza utilizar un micrófono para contribuir a una cultura que sigue preguntando qué hizo mal la víctima antes de preguntarse por qué un hombre decidió matar. La vergüenza, señora Sánchez, no es de Marisela, es de usted. Marisela Escobedo no le falló a su hija. Le falló el feminicida. Le falló el sistema de justicia. Le falló un Estado incapaz de protegerla incluso cuando ella arriesgó todo para exigir justicia. Y hoy, lamentablemente, también le fallan quienes, en lugar de honrar su memoria, prefieren convertirla en objeto de reproche”, concluyeron.
