
Por: Josselyn Enriquez
Chihuahua, Chih.- Mientras Chihuahua destina más agua a la producción de alfalfa y nogal que la que consume anualmente toda la ciudad de Chihuahua junto con su sector industrial, Israel – país presentado por autoridades estatales como referente mundial en gestión hídrica a raíz del convenio de cooperación con la Junta Centra de Agua y Saneamiento – ha reducido la producción de alfalfa debido a su elevado consumo de agua. A partir de esta comparación, el investigador de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Gilberto Sandino Aquino de los Ríos, cuestionó que la discusión sobre la crisis hídrica se centre únicamente en incorporar tecnología sin revisar el modelo agrícola de la entidad.

Sandino Aquino, integrante del colectivo Chihuahua Intifada, planteó esta comparación en el contexto del rechazo a los convenios de colaboración con Israel relacionados con organismos como la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS), la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), así como el desabasto de agua que se encuentra en la entidad.
De acuerdo con los datos expuestos por Aquino de los Ríos, mientras la ciudad de Chihuahua y su industria consumen aproximadamente entre 280 y 300 hectómetros cúbicos de agua al año, los cultivos de alfalfa y nogal utilizan entre 320 y 340 hectómetros cúbicos, equivalentes a unas 16 o 17 presas El Rejón completamente llenas.
El dato adquiere mayor relevancia, sostuvo, al considerar que Chihuahua mantiene una producción agrícola de estos cultivos a una escala que rebasa ampliamente la de Israel, pese a las condiciones de estrés hídrico que enfrentan los acuíferos de la entidad.
En el municipio de Chihuahua existen alrededor de 4 mil hectáreas de alfalfa y 11 mil hectáreas de nogal, cultivos que, de acuerdo con sus estimaciones, generan alrededor de 4 mil empleos entre temporales y permanentes.
Para dimensionar el consumo, Aquino de los Ríos señaló que 100 hectáreas de alfalfa equivalen al consumo de aproximadamente 13 mil viviendas habitadas por tres personas, mientras que 100 hectáreas de nogal representan el consumo de unas 10 mil viviendas con las mismas características.
El investigador cuestionó que este nivel de extracción pueda justificarse unicamente por la generación de empleo, particularmente debido a las condiciones laborales que prevalecen en el sector agrícola. Señaló que el salario promedio de un jornalero representa aproximadamente la mitad del correspondiente a un trabajador de la industria y que sólo uno de cada 10 trabajadores agrícolas cuenta con seguridad social.
El problema no es sólo la falta de agua
Para Aquino de los Ríos, el debate sobre la crisis hídrica de Chihuahua debe ir más allá de buscar nuevas fuentes de abastecimiento o incorporar tecnologías para hacer más eficiente el consumo.
Los principales acuíferos que abastecen a la ciudad -Chihuahua-Sacramento, Tabalaopa-Aldama y El Sauz-Encinillas- enfrentan condiciones que obligan a cuestionar la continuidad de extracciones destinadas a actividades agrícolas de alto consumo.
Aquino estimó que las extracciones de los acuiferos deficitarios se encuentran entre 259 y 283 hectómetros cúbicos anuales, por lo que consideró necesario impulsar una transición productiva que permita mantener o aumentar el empleo utilizando una cantidad considerablemente menor de agua.
En ese sentido, sostuvo que los aproximadamente 4 mil empleos asociados con la producción de alfalfa y nogal no deberían convertirse en un argumento para mantener indefinidamente el actual nivel de extracción, sobre todo cuando, afirmó, se trata en buena medida de empleos temporales y precarizados.
La tecnología israelí no resuelve por sí sola el problema
La comparación con Israel, añadió, resulta relevante porque suele utilizarse a ese país como ejemplo de eficiencia y tecnología para enfrentar la escasez de agua.Sin embargo, señaló que existe una diferencia en la escala agrícola. De acuerdo con sus datos, Chihuahua produce alrededor de 1.83 millones de toneladas de alfalfa achicalada y cerca de 100 mil toneladas de nuez pecanera al año.
Esto representaría, según sus estimaciones, entre 46 y 61 veces la producción o comercialización de alfalfa de Israel y entre 55 y 67 veces la de nuez pecanera.
El propio Israel, agregó, ha reducido de manera importante la producción de alfalfa debido a su alto consumo de agua.
Por ello, Aquino cuestionó que la solución para Chihuahua consista únicamente en importar tecnología o modelos de gestión hídrica de ese país.
“No se puede resolver una crisis de sobreexplotación solamente haciendo más eficiente el consumo si al mismo tiempo se mantiene una escala productiva que demanda más agua de la que los acuíferos pueden sostener”, concluyó.
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