
Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
Este sábado 15, Chihuahua fue escenario de una confrontación ideológica entre dos extremos del espectro político local. Por un lado, la llamada marcha del sombrero y la autodenominada Generación Z de corte conservador; por el otro, la protesta contra el cobro abusivo de “accesorios” en los impuestos estatales, protagonizada por organizaciones como el Movimiento Obrero Estudiantil Socioambiental y el Partido Comunista Revolucionario, convocadas por Reforestemos.
En la llamada marcha blanca, las consignas se centraron casi exclusivamente en el rechazo al gobierno de Morena encabezado por Claudia Sheinbaum.
Aunque no se observaron los insultos, actos discriminatorios o símbolos nazi-fascistas que aparecieron en su correlato en la Ciudad de México, sí hubo muestras de apoyo al llamado “Tío Richi”, conocido evasor fiscal, así como guiños a la narrativa trumpista que promueve la intervención militar estadounidense.
Por su parte, la marcha contra los accesorios —aunque más pequeña en número— mostró una presencia sólida y una legitimidad política que impidió que sus participantes “se hicieran chiquitos” frente a los gritos del contingente blanco, que llegó a llamar a “correr a los comunistas”. La tensión estuvo a punto de terminar en golpes debido a provocaciones directas, incluida la agresión de algunos individuos que lanzaron monedas contra los manifestantes.
La mayoría de quienes integraron la marcha contra los accesorios eran jóvenes cuya formación política evitó que las provocaciones escalaran. Llevaban también consignas a favor de Palestina, la educación gratuita y en contra de la explotación laboral. Cabe mencionar que estas organizaciones participan activamente en movimientos como la reducción de la jornada laboral, entre otros.
Al final del día, ambas posturas pudieron expresarse sin que ocurrieran incidentes graves. La sociedad chihuahuense tuvo frente a sí dos extremos ideológicos claros; con los hechos a la vista, cada quien deberá decidir si alguno de estos polos ofrece respuestas adecuadas a la realidad y los desafíos que enfrentamos como comunidad.
