
Por: Josselyn Enriquez
Chihuahua, Chih.- Un registro realizado en Chihuahua está ayudando a reescribir la historia de uno de los hongos más conocidos y apreciados de la región. La observación de un ejemplar identificado como Amanita sp. ‘cochiseana’ representa el primer registro documentado para México en la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist y fortalece la evidencia de que este hongo no corresponde a la especie europea con la que fue confundido durante décadas.
La observación fue realizada por Luis Ángel León Santibáñez y posteriormente identificada por el micólogo Alan Rockefeller, especialista reconocido internacionalmente por sus contribuciones al estudio de los hongos.
Durante muchos años, ejemplares encontrados en Chihuahua, Arizona y Nuevo México fueron clasificados como Amanita caesarea, una especie originaria de Europa conocida popularmente como “la favorita del César”.
Sin embargo, investigaciones recientes respaldadas por análisis genéticos han demostrado que los hongos de esta región pertenecen a un linaje distinto aún en proceso de descripción científica formal.
Por ello, actualmente reciben el nombre provisional de Amanita sp. ‘cochiseana’, una designación temporal utilizada mientras concluyen los estudios taxonomicos que permitirán otorgarle un nombre científico definitivo.
El hallazgo tiene especial relevancia para Chihuahua. En la Sierra Tarahumara este hongo forma parte del conocimiento tradicional de las comunidades serranas desde hace generaciones. Es conocido con nombres como morochike, hongo de agua, hongo huevito u hongo manzanita, y es ampliamente valorado como alimento durante la temporada de lluvias.

El descubrimiento contribuye a reconocer que parte de la riqueza biológica del estado ha sido históricamente interpretada bajo clasificaciones desarrolladas para especies de otros continentes. Los nuevos estudios apuntan a que la región que comparten Chihuahua, Nuevo México y Arizona alberga una diversidad única que apenas comienza a ser comprendida por la ciencia.
Especialistas destacan que este tipo de observaciones son fundamentales para documentar la funga del norte de México, un grupo de organismos que ha recibido mucha menos atención que las plantas o los animales, a pesar de su importancia ecológica y cultural.

