
“PREGUNTEN DE LAS DESPENSAS”. Así minimizó el alcalde en funciones de Ciudad Juárez, Héctor Ortiz Orpinel, las potencialmente devastadoras consecuencias de que Estados Unidos haya designado al Nuevo Cártel de Juárez y a su brazo armado, La Línea, como organizaciones terroristas.
Y es que el expanista sigue maravillado con la silla que ocupa. Vive el sueño de ser alcalde sin haber sido electo para el cargo. Incluso cuando fue diputado panista durante la primera mitad del duartismo, llegó por la vía plurinominal. Nunca ha ganado una elección más allá de consejero panista. Quizá por eso, en pleno jolgorio de gobernar la quinta ciudad más poblada del país sin haber sido electo, terminó por confiarse y desestimar una declaración de guerra del país vecino sobre esta frontera.

Se atrevió incluso a responder a la prensa que no habría afectaciones, que en la (in)seguridad las cosas van bien, controladas y por buen camino en Ciudad Juárez. Claro. Porque los más de 700 homicidios de enero a julio son una nimiedad. Y como buen político, contorsionista profesional de la responsabilidad, se limitó a repetir que existe la siempre abradacabresca “coordinación”. Palabra mágica para desaparecer dudas. Coordinación.
“Creo que yo que en el caso de Ciudad Juárez no veo – no preveo – que exista alguna repercusión”, opinó. Que la designación es una “suposición” de Estados Unidos y que no hay nada de qué preocuparse. Mejor dijo: “pregunten de las despensas”.
Ah, bueno. Pos no. Regresen a sus casas, señoritas.
LA DESIGNACIÓN DEL NCDJ
LA DESIGNACIÓN DEL NCDJ y sus filiales como organizaciones terroristas debería encender alarmas, no despacharse con ligereza. En especial porque esta sería la segunda (¿o tercera?) fase de la intervención de la CIA con María Eugenia “Maru” Campos Galván.
Más allá de la francamente absurda fantasía de una invasión militar convencional, la nueva clasificación sí abre la puerta a formas de intervención mucho más discretas y peligrosas. Asimétricas.

Incursión de drones; operaciones encubiertas; presión sobre autoridades; vigilancia ampliada; banderas falsas; incursiones selectivas; presionar con la cartera; infiltrados y traicionados; apoyo a un grupo hegemónico; y toda la gama de herramientas que Washington suele utilizar para gestionar una guerra de quinta generación.
Seamos claros, no se trata de operaciones terrestres “on the ground”. No, no vendrán güeros ojos azules de 1’80 a aniquilar el narco en la Sierra o en tu colonia. Sí, sí volarán a tu hermana en mil pedazos con un drone y dirán que fue daño colateral – o, si tienes suerte, dirán que ella es el más grande capo al este de la colonia Azteca. Juárez, véase por bien servido, dirán.
PERO SOBRE TODO, SE TRATA DEL DINERO
PERO SOBRE TODO, SE TRATA DEL DINERO. La designación del Departamento de Estado (un tipo de SEGOB-SRE en esteroides) tiene efectos inmediatos sobre líneas de financiamiento, redes de apoyo económico, brokers y estructuras corporativas con algún grado de relación con los grupos señalados.
Seamos honestos. Estados Unidos, por ser potencia criminal-capitalista par excellence, rara vez incauta bienes o va contra flujos de dinero crimínales con el mismo entusiasmo con que persigue a sus enemigos geopolíticos (piensen Venezuela, Irán, Rusia, etc.).
Pero si usará – y tenganlo por seguro – presiones para alcanzar a sectores de la élite económica y política local. Especialmente si ya que sabemos que la CIA juega en el tablero chihuahuense y que las intermedias del 27 (o midterms, como ellos las llaman), son temas de interés de “seguridad nacional”.

El dinero sucio corre por Juárez. Se come, se mastica, se digiere, se escupe, se defeca y se vomita. Y en ese ciclo se mezcla con la economía formal.
Juárez es una potencia fronteriza económica que aporta desmesuradamente al output industrial de México, justo durante una desgastante “revisión” (no renegociación) del T-MEC.
MÁS ALLÁ DE ATAQUES CINÉTICOS VÍA DRONES
MÁS ALLÁ DE ATAQUES CINÉTICOS VÍA DRONES, incursiones selectivas o escenarios de acción encubierta dentro del ecosistema criminal regional, lo que debería preocupar a estos payasos que nos gobiernan es otra cosa. El dinero.
Con esta licencia pueden hacer y rehacer. Apretar donde más duele. Y tener a la burguesía local por los huevos, a su antojo. A aquellos que han vivido, o más bien, convivido (directa o indirectamente) de dinero cuyo origen nadie quiere discutir demasiado.

Novatos quienes sólo piensan en Blackhawks, Marines o invasiones tipo Call of Duty o a la Venezuela.
METIÓ A LOS GRINGOS A LA TORRE CENTINELA. Ya lo había confirmado, muy campante y sin el menor rubor, Gilberto Loya había anunciado que a los estadounidenses se les cedería todo un piso dentro de la Torre Centinela, que entró funciones (parcialmente) apenas este pasado abril.

Este jueves 16 de julio, en el marco de la designación del Departamento de Estado contra grupos criminales de esta frontera, Loya convocó a un puñado de funcionarios gringos a la Torre Centinela en Ciudad Juárez para según desarrollar un supuesto Protocolo de Violencia Fronteriza.
Vaya timing. En política y en inframundo, no hay casualidades, Mr. Centinela.

Entre los asistentes estuvo José Gardea, Chief Patrol Agent de la Customs and Border Protection, o CBP (la migra light, hermanitos de los asesinos de ICE). Cabe mencionar que Gardea encabeza labores de inteligencia dentro de El Paso CBP. Emulando a su jefa, quien entregó a Chihuahua a la CIA, Loya no sale de sus tramas de espías y traiciones a la patria.

También asistió un tal Samuel Clevens, personaje del que prácticamente no existe rastro documental o digital verificable en registros públicos estadounidenses. Nos preguntamos por qué.

Y para que no dijeran que “no les dijimos” ni alegar desconocimiento o falta de institucionalidad, también invitaron a funcionarios federales mexicanos. El comunicado oficial menciona a Félix Herrera, del Consulado Mexicano en El Paso; Armando Juárez, del CNI; Ramón Badillo, de la FGR; Fernando Martínez, de la ANAM; y Zaira Carrasco, delegada del INM.
Mejor saber que hacen estos traidores a que nos cierren las puertas – han de haber pensado del lado federal.
PUES YA CONOCIERON LA TORRE CENTINELA. El panóptico que nos vendieron como panacea. La joya de la corona.
Comenzó sus operaciones parciales en abril y aún no tenemos claridad de buena parte de su operatividad.
C7iA, presumen en cada comunicado. Sí, cómo no. C(7)IA, más bien.

Nos dijo el comunicado antecitado que estaba en asistencia un tal Samuel Clevens, del quien no encontramos récord público… recordamos de inmediato a Samuel Clemens, nombre real de Mark Twain, famoso autor estadounidense, aquel grande de Tom Sawyer y de Huck Finn.
Mark Twain, quien dijo: “Facts are stubborn things. Los hechos son cosas tercas”.
Los hechos tienen la mala costumbre de persistir, por más que algunos se empeñen en esconderlos por ahí.
