
Por Valentina Terrazas
Primero tenemos a Marina Del Pilar, Gobernadora de Baja California, investigada por nexos con grupos criminales y lavado de dinero junto con su esposo. Hoy se suma el escándalo de los audios filtrados en los que la actual Gobernadora ofrece un acuerdo de intercambio de información al FBI. ¿Eso no es traición a la patria?
Luego tenemos a Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa, quien tuvo que pedir licencia ante la presión de los ciudadanos por las acusaciones provenientes de los Estados Unidos, ¿de qué lo acusan? de una estrecha relación con el crimen organizado.
Ante estos dos casos que han puesto en tela de juicio a la denominada cuarta transformación, el oficialismo decide desviar la atención reviviendo un caso de más de tres décadas: las relaciones del ex Gobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo, con el crimen organizado y el huachicol.
Y adivinen que… Para los dos gobernadores de Morena, Marina Del Pilar y Rocha Moya, hay protección y encubrimiento, para el ex gobernador panista hay una detención inmediata.
México necesita justicia pareja, sin importar el partido político. Si Ruffo es culpable, que pague. Pero también exigimos que Marina Del Pilar y Rubén Rocha Moya paguen y que sus casos no se escondan en un cajón por 5 años más.
