
Tromba de Obsidiana
Luis Andrés Rivera Levario. Vocero de Salvemos los Cerros de Chihuahua.
El fin de semana largo tuvimos un encuentro en la Casa Huerto Arewakawi, de la colonia Unidad Proletaria, donde conocimos e intercambiamos experiencias, conocimiento y productos con emprendimientos, colectivos y artistas como Arewa Café, Ecomposta Cuu, Clodith Biotecnología, así como de la propia Casa Huerto y otras personas invitadas que aportaron gran reflexión, inspiración y ejemplos prácticos.
La principal pregunta en la mente de la mayoría de las personas participantes en el encuentro era: ¿la economía circular es en verdad una alternativa o solamente es una forma de hacer “greenwashing” para el poder político y económico del sistema capitalista? Ante esta situación pudimos analizar las distintas vertientes de la economía circular; por ejemplo, las que se aplican a gran escala en procesos industriales generadores de grandes cantidades de residuos, la que se implementa desde el hogar por parte de la población y también la que busca implementar el gobierno.
Ante este panorama estuvimos de acuerdo en conformar la Red de Economía Circular, Verde y Solidaria, con el objetivo de impulsar los emprendimientos familiares y autogestivos que apoyamos, como lo es la cafetería de productos a base de plantas llamada Arewa o el emprendimiento de manejo de residuos orgánicos llamado Ecomposta Cuu, los cuales, además de proveer servicios fundamentales a la población —como un buen café o recoger toda la mal llamada “basura” orgánica de hogares y establecimientos—, aportan, inspiran y construyen fuentes de vida más conectadas con la comunidad y la madre naturaleza.
Por ejemplo, antes de escuchar a los raperos John de PDK y Lil’ Juan Peace, pudimos emocionarnos con la plática de Gustavo y Melany, de Ecomposta, sobre cómo este proyecto fue una forma de enfrentar la ansiedad durante la pandemia y cómo ha servido para despertar conciencias, como menciona el movimiento Salvemos los Cerros, pero esta vez aplicado al territorio interior: conocernos incluso a nosotros mismos para amarnos, y amarnos para cuidarnos, en lo individual y lo colectivo. También nos deleitamos con las riquísimas galletas a base de plantas y cacao de Arewa, la noche del primer día.
En el segundo día también se cerró con música. Abi cantó con su guitarra éxitos de ayer y hoy que una docena de personas más coreamos, después de haber escuchado la plática de David, de Clodith, polémica, informativa y muy enriquecedora, sobre el manejo de residuos industriales y la aplicación de diversas Normas Oficiales Mexicanas. Rubén, de la Casa Huerto Arewakawi, nos mostró sus gallinas y los huevos de altísima calidad que han alimentado a algunas familias de Salvemos los Cerros.
También hubo quien llevó frutos de su huerto, reflexiones cooperativistas, pláticas de probióticos para la flora intestinal, dudas, críticas, pensamientos y emociones en torno a la violencia obstétrica, al parto en casa, a la lucha de clases, al robo que hacen los supermercados a consumidores, a José José, a la defensa del territorio —siempre, pues el territorio es parte de nosotros y nosotros parte del territorio—, a Palestina, a la soberanía nacional y también a muchas cosas que nada que ver, pero que forman parte del encuentro de una comunidad.
Al final terminamos con mucha alegría y rebeldía para continuar y proponer, desde la recién creada Red de Economía Circular, Verde y Solidaria, y con base en la Ley General de Economía Circular, recientemente publicada, y la Ley de Economía Circular del Estado de Chihuahua, que nos tomen en cuenta también a las pequeñas iniciativas, a quienes no son ricos ni poderosos, a la hora de hablar de estos temas, pues para nosotros estos valores representan una forma de superar el extractivismo y el modelo fósil, tema central en nuestras vidas, del cual seguiremos hablando en siguientes entregas.
Por ahora cierro con el siguiente agradecimiento: gracias a todas y a todos los que participaron en este encuentro. Siguen más, falta mucho, pero no se llega al destino si no se dan los primeros pasos, a veces los más difíciles.
