MARU CAMPOS SMILE SONRISA EMPRESARIOS IP GABINETE

JUÁREZ, FRAUDE E IMPLOSIÓN

HAN RASTREADO $230 MILLONES DE DÓLARES a tan sólo dos personas. A esa cifra se suman cientos de millones más en activos de la empresa que serán destinados a pagar a los acreedores. Mientras los auditores intentan tapar agujeros y recuperar lo que se pueda, el colosal fraude de Patrick Jones y su hermano Edward, ya desató una auténtica catástrofe en Ciudad Juárez.

La bancarrota de la transnacional norteamericana First Brands Group arrastró nueve de sus filiales en México, todas dedicadas a la manufactura de autopartes. Con ellas se desplomaron cinco maquilas en esta frontera. Más de dos mil juarenses perdieron su empleo de un día para otro y miles más viven hoy bajo la amenaza de correr la misma suerte. Sin ingresos, sin certidumbre y sin apoyos.

Frente a esta crisis, el Gobierno del Estado de Chihuahua ha sido un espectador pasivo. No ha presentado una estrategia clara de mediación, reconversión laboral, o apoyos emergentes para las personas despedidas. Se limita a declarar que está “en comunicación”, que da “acompañamiento” o que “está a la espera”, mientras son los propios obreros organizados quienes toman el toro por los cuernos y enfrentan solos la emergencia, montando guardias permanentes en las maquilas, impidiendo el retiro de maquinaria y activos para evitar que se esfumen con ellos sus liquidaciones, indemnizaciones y demás derechos.

LOS VACÍOS SE LLENAN

Y EN MEDIO DE ESTE VACÍO INSTITUCIONAL, una escena insólita: policías estatales repartiendo comida a trabajadores en plantón a las afueras de la maquiladora Hopkins Manufacturing; 150 platillos y bebidas para ser exactos, entregados por agentes uniformados. Una imagen que hubiera desconcertado al propio Marx.

La operación fue encabezada por Rosa Isela “Rosy” Gaytán, exdiputada y exregidora priísta, hoy titular de la Subsecretaría de Participación Ciudadana dentro de la estructura que encabeza el (primero) aspirante a gobernador, y (segundo) Secretario de Seguridad, Gilberto Loya.

Poco se escucha de la subsecretaría pero tiene una responsabilidad considerable, la de llevar la vinculación con la sociedad civil organizada y los ciudadanos, así como ver los temas de proximidad social y prevención. Fuera del argot de la Seguridad Pública y traducido a lo pragmático, la subsecretaría funge como un puesto bastante lucrativo políticamente para quien lo sepa capitalizar.

Siendo claros, no es que de un día para otro a la funcionaria priísta le haya nacido conciencia de clase y un fervor repentino por la lucha obrera. Más bien huele a cálculo político para quien busca no quedar fuera de la jugada rumbo al 2027. Qué más podemos pensar cuando han convertido a la SSPE en el cuartel de las aspiraciones personales y operaciones políticas de Loya, Ulises Pacheco y César Komaba.

Ojo: no se trata de demeritar el apoyo material brindado a las y los trabajadores. Plantarse en defensa de sus derechos laborales en el Juárez de hoy exige valor y carácter. No cualquiera. Y cualquier gesto de apoyo vale.

PRIORIDADES PATRONALES

PERO REPARTIR COMIDA Y AGUAS no sustituye una respuesta institucional. Mientras desde el Gobierno Federal activaron los mecanismos de protección laboral y desplegaron autoridades de Trabajo para atender el conflicto, la administración estatal panista ha brillado por su ausencia. Muy apenas este martes, mucho después del estallido inicial, anunciaron una feria de empleo para mil 500 vacantes. Nada cerca a una intervención integral que podría ser activada dentro de sus facultades.

¿Será falta de imaginación o falta de voluntad?

Quizá a la gobernadora María Eugenia Campos y a su gabinete no les cupo en su agenda revisar la situación de los trabajadores. Estaban ocupados en una encerrona con la cúpula empresarial local celebrando supuestos logros de un supuesto Pacto por el Desarrollo y la Prosperidad, revisando indicadores, ojeando PowerPoints, salivando futuros contratos y repartiéndose el pastel del Paquete Económico.

Tal vez los hermanos Jones y el gobierno estatal se parecen más de lo que se imaginan. Ambos juegan con dinero ajeno. Y siempre terminan pagando los mismos al final.

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