
Por: Alan Martínez
Chihuahua, Chih.- El Frente Amplio Ambiental del Desierto de Chihuahua manifestó su preocupación por el trazo proyectado del Gasoducto Sierra Madre, al advertir que atravesaría una de las áreas hidrogeológicas más sensibles del norte del estado: la planicie aluvial del sistema Conejos–Médanos–Palomas.

De acuerdo con la organización, en esa zona se ubica un acuífero libre con niveles freáticos poco profundos, del cual dependen actividades agrícolas, ganaderas y diversas comunidades rurales de Villa Ahumada y regiones aledañas.
El colectivo citó información contenida en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto Samalayuca–Sásabe, donde se describe que el acuífero está compuesto por sedimentos granulares de alta permeabilidad, con áreas de semiconfinamiento por presencia de limos y arcillas, así como zonas de descarga por evaporación donde el agua subterránea se encuentra a escasa profundidad. Estas características, señalaron, incrementan su vulnerabilidad ante obras de infraestructura.
El trazo del nuevo ducto coincide con esta planicie aluvial continua, en la que se observan numerosos pozos y áreas de riego agrícola, lo que, según especialistas citados por el Frente, confirma la explotación activa del recurso hídrico y la cercanía del nivel del agua subterránea.
Advirtieron que la construcción de infraestructura lineal de gran extensión, como zanjas para ductos, podría alterar el flujo subterráneo, modificar procesos de recarga natural, aumentar la evaporación e incluso abrir la puerta a posibles contaminaciones.
“El problema no es solo un posible accidente; la sola instalación del ducto puede modificar el equilibrio hídrico del valle”, señaló el Frente.
“Estamos hablando del agua que sostiene la agricultura, la ganadería y la vida de nuestras comunidades en una región que ya enfrenta sequía histórica”.
Ante este escenario, la organización exigió la realización de estudios hidrogeológicos a escala de cuenca, modelaciones de flujo subterráneo que consideren impactos acumulativos, plena transparencia en las medidas de mitigación y la realización de una consulta ciudadana que priorice el derecho humano al agua.
“El agua de Chihuahua no puede ponerse en riesgo por proyectos que tratan al desierto como terreno vacío. Debajo de estas tierras existe un sistema hídrico vivo del que depende nuestro futuro”, concluyó el colectivo.
