
Por: Josselyn Enriquez
Chihuahua, Chih.-Durante 12 horas continuas, el Jardín José Fuentes Mares o “Plaza Cannábica Independencia” se transformó en un espacio de encuentro, diálogo y reivindicación. El Movimiento Cannábico Chihuahua (MCCUU) celebró su segundo Festival 4/20, una jornada que reunió a colectivas, organizaciones y ciudadanía en torno a la información, la cultura y los derechos.



Desde las 10:00 de la mañana y hasta las 10:00 de la noche, el espacio ubicado en el cruce de Independencia y Paseo Bolívar albergó talleres, mesas informativas, música en vivo y actividades artísticas, consolidándose como un punto de convivencia abierto a todas las personas, consuman o no cannabis.
Este festival forma parte de una trayectoria de cuatro años de organización. En sus inicios, el 4/20 en Chihuahua se conmemoraba con marchas que partían de la glorieta de Pancho Villa hacia la Plaza de Armas. Hoy, el movimiento ha evolucionado hacia la construcción de espacios permanentes de encuentro, donde el diálogo sustituye al señalamiento y la información enfrenta al estigma.
La jornada incluyó una carpa de charlas y talleres con temas que atravesaron múltiples luchas: defensa ambiental, derechos en torno a la cannabis, feminismo, diversidad sexual, arte, ciencia, literatura, periodismo, historia, la crisis del agua en Chihuahua, el movimiento #YoElijoRegidor, la prevención del suicidio, entre otras

A la par, distintas organizaciones ofrecieron acompañamiento directo a la ciudadanía. La Institución Fátima IBP brindó orientación sobre infecciones de transmisión sexual, mientras que CAPACITS realizó pruebas rápidas de VIH. El Comité de Diversidad Sexual impulsó la organización rumbo a la Marcha del Pride, y Marea Verde compartió información sobre aborto seguro, resolviendo dudas de quienes se acercaron.


El festival también dio lugar a la expresión artística, con presentaciones de música local e intervenciones creativas, como la personalización de playeras, que reforzaron el carácter comunitario y cultural del evento.



Más allá de la celebración, el MCCUU subraya que estos espacios tienen un propósito político y social: la construcción de entornos de consumo seguros y dignos. La apropiación de la plaza no sólo busca visibilizar a las personas consumidoras como parte activa de la sociedad, sino también generar un punto de denuncia frente a abusos de autoridad que persisten debido al estigma y los prejuicios en torno a la planta. En este lugar, además de convivir, se comparten experiencias, se documentan violaciones a derechos y se construye acompañamiento colectivo.


Entre sus principales exigencias se encuentran el cultivo libre, la posesión libre, espacios de consumo y la incorporación de una perspectiva de género en cualquier regulación. Bajo el lema “primero los derechos, después el mercado”, el colectivo enfatiza que en sus actividades no se permite la venta, apostando por la autogestión y la organización civil.

En materia de información, el movimiento mencionó que el consumo de cannabis en la vía pública no constituye un delito penal, sino una falta administrativa, y que la Ley General de Salud permite la posesión de hasta 5 gramos. Asimismo, orientan a las personas interesadas sobre la obtención de autorizaciones sanitarias que permiten portar, cultivar, cosechar, consumir y transportar cannabis.

El MCCUU también articula su trabajo en distintas líneas como activismo climático, diversidad sexual, antirracismo y Mujeres 420, desde donde impulsan procesos de investigación, acompañamiento y formación. A través de talleres y espacios educativos, promueven el autocultivo como una herramienta de autonomía y reducción de riesgos.
¿Por qué se celebra el 4/20?
El 4/20 es un símbolo global de la cultura cannábica. Su origen se remonta a la década de 1970 en California, cuando un grupo de estudiantes utilizaba “420” como código para reunirse a consumir cannabis a las 4:20 de la tarde. Con el tiempo, la fecha trascendió fronteras y se convirtió en un día de encuentro, memoria y lucha por el reconocimiento de derechos, así como por la construcción de políticas más justas e informadas en torno a la planta
