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YA QUEDO SELLADA la nueva etapa de liderazgo dentro de Morena. En esta última sesión del Consejo Estatal no estuvo presente la presidenta Brighite Granados ni la senadora Andrea Chavez, ni nadie identificado con su equipo. De 90, estuvieron presentes 61 consejeros y faltaron 29. Alrededor de cinco fueron inasistencias justificadas. El resto fueron los que boicotearon la sesión, equipo de la senadora.

Pero los vacíos se llenan. Lograron quórum los grupos presentes, afines a Cruz Pérez Cuellar y Ariadna Montiel. No solo quórum, unanimidad. Quedó liquidado el liderazgo que pretendía ostentar la dirigente estatal.

Y la vanidad de no encarar críticas y no dar la batalla política, ni rendir cuentas (porque todo el Comité Ejecutivo rindió un informe), terminó cediendo terreno político a los dos grupos contrarios: Cruz y Bienestar. 

No fue solo una “descortesía política”, como la calificó el alcalde juarense Pérez Cuellar, sino que la ausencia de la presidenta del partido, en la sesión del consejo, quizás la más significativa desde su elección, también fue un signo de cómo se comporta y opera. Allá se esconde, acá, los otros dos equipos – les guste o no, colaboran. La dirigente quedó totalmente borrada del mapa político. Su limitado liderazgo, reducido.

DE ESOS 29 consejeros ausentes, cinco fueron inasistencias justificadas. El resto, equipo de Andrea. En boicot. Pero, ¿Qué dice de su capacidad política cuando a pesar de un boicot los demás logran quórum y acuerdos? Patético poderío, si poder es lo que pretenden.

Entre los ausentes estuvieron la dirigente Brighite Granados de la Rosa; Andrea Chavez Treviño; Juan Carlos Loera de la Rosa; Oscar Avitia, entre otros consejeros con presencia local.

Los vacíos se llenan. Y la falta de liderazgo de la dirigente estatal quedó evidente. 

No solo tiene Cruz Pérez – para bien o para mal – una operación mediática y digital aplastante. También destaca su pragmática relación política con el equipo opuesto interno y el pacto con la $eñora de Palacio de Gobierno.

MORAL Y POLITICAMENTE, queda borrada la dirigencia. Fue rebasada por las circunstancias. 

Caminan (no tanto juntos, pero sí en paralelo), los dos otros equipos opuestos.

Y aprietan su operación. En el evento masivo de Ciudad Juárez en la Plaza de la Mexicanidad el sábado, acompañó a Cruz el diputado federal y operador político de la Secretaría de Bienestar Ariadna Montiel, Carlos Castillo, anteriormente delegado político del CEN de Morena en Chihuahua.

En la misma jornada, estuvo la secretaria nacional de Comunicación, Camila Martínez, liderando la instalación de Consejos Municipales en Nuevo Casas Grandes y Delicias el sábado y domingo. También del mismo equipo, aunque sumamente colaborativa e institucional en su relación con todos los grupos.

NO SOLO ESO. Acaban de nombrar a Citlalli Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. Una instancia con influencia desmedida en las alianzas políticas y partidistas (porque son diferentes) y las candidaturas. De acuerdo con los estatutos, la Comisión sirve como un filtro para quien accede a los cargos. Y aunque está contemplada estatuariamente, nunca habían designado una presidencia en la comisión, aparte de los otros 4 integrantes permanentes (presidencia CEN, secretaría general, Organización, presidencia del Consejo Nacional).  Es decir, siempre existió la comisión pero nunca tuvo presidencia externa, por lo que el nombramiento de Citlalli es doblemente llamativo… un nombramiento de fuera, por deficiencias internas.

Ya son varias las versiones desde CDMX que afirman lo mismo: el descontento de la Presidenta Claudia Sheinbaum con la conducción del partido. Exigía un cambio. Consideraron la salida de Luisa Alcalde. Especularon que entraría la secretaria Ariadna Montiel. Luisa pidió “chance” y una salida digna al menos hasta el ’27. Y ahí entró Citlalli.

En efectos prácticos viene a desplazar a Luisa en la definición de candidaturas. Y a llenar un espacio que no ha logrado llenar Luisa Alcalde ni Andy Beltrán en términos de operación política (aunque al menos en papel, eso le corresponde a la Secretaria General, Carolina Rangel).

Dos cosas son ineludibles. Citlalli fue ficha de la secretaría Ariadna para relevar a Mario Delgado en la dirigencia nacional del partido en 2024, siendo ella secretaria general. No se logró. Declinó a favor de Luisa Maria y Alcalde Luján llegó sin competencia interna.

La presidenta incluso se entrevistó con la entonces Secretaria de la Mujer la semana pasada. Nada de que no sabía de su incorporación, esa es la versión para evitar tensiones públicas con Luisa… y Andy. Y para evitar una destitución escandalosa, impuso la presidenta a una operadora de confianza, eficaz y pragmática.  Quien fue Coordinadora de Alianzas y Coaliciones, a la vez que fue Secretaria General del partido en dupla con Mario Delgado (presidente). Se le reconoce que fue crítica y se opuso (siempre disciplinada) a las “marranadas” que orquestó Delgado en varias ocasiones, de candidaturas a alianzas y gestión interna partidaria. Aunque exenta de pecado no esta. Citlalli avaló el ingreso de algunos de los peores oportunistas de la izquierda anti-obradorista buenaondita, los derechohumaneros de oficio, anarco-liberales de caché.

LO SEGUNDO, ES EL TEMA DE GENERO: no solo por haber sido Secretaria de la Mujer, pero la presencia de Hernández Mora carga los dados a favor de candidaturas femeninas.

En una entrevista con Adela Michela en agosto del 2024 Citlalli relató una anécdota formativa. Cuando fue coordinadora territorial de algunos distritos electorales y AMLO aún no era presidente, Morena aún no era gobierno, le tocó definir candidaturas. Y una particular situación la puso en choque con AMLO, ya que él privilegiaba mayoría de mujeres en los espacios, mientras Citlalli identificó que en un distrito que tocaba mujer, ganaba perfil un candidato hombre. Ella se aferraba al pragmatismo electoral. “Si no es el de Morena se va al PRD y nos gana”, le dijeron.

Pero obedeció el consejo del AMLO, así lo relata Citlalli, que “vio la luz” después de una asamblea donde habló López Obrador de no claudicar principios y privilegiar la participación de las mujeres. Predeciblemente, Morena perdió ante el candidato varón quien se brincó al PRD tal como lo había advertido. Por obedecer las consignas de aplicar las reglas parejo, al menos en el tema de género, perdieron favoreciendo una candidatura femenina.

Relató Hernandez Mora que perdió Morena pero que desde entonces aplica esa indicación, fiel a la consigna de AMLO de favorecer mujeres, a costa de la victoria. Visto de otra manera, no claudicar ni comprometer principios, aunque signifique perder.

Peeeero, aunque favorezca candidaturas mujeres, hay que decirlo: Citlalli y Andrea no se llevan. Son estilos, personalidades y equipos distintos.

Y además, ¿como estarán viendo del centro del país, del CEN y de Palacio Nacional, donde se deciden las cosas, la falta de liderazgo y presencia, el patético y vergonzoso vacío del Consejo Estatal de cierto grupo político? 

Los vacíos se llenan. Y si no eres capaz, hay gente que si.

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