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HÉCTOR RUEDA

A meses de que Chihuahua enfrente una de las elecciones más importantes de su historia reciente, hay una realidad que no podemos seguir ignorando:

Mientras algunos personajes de la vida pública ya parecen estar concentrados en sus aspiraciones políticas, el campo chihuahuense continúa esperando una verdadera representación.

Y esto nos lleva a un cuestionamiento que como ciudadanos tenemos que hacernos:
nuestros servidores públicos, una vez que ganan una elección, se olvidan de gobernar y comienzan a hacer campaña desde sus propias gestiones

Hoy vemos bardas, lonas, espectaculares, eventos y una intensa promoción de distintos personajes que podrían buscar convertirse en candidatos a la gubernatura de Chihuahua.

Y entonces surge otra pregunta fundamental

¿De dónde están saliendo los recursos utilizados para toda esta promoción?

¿Son recursos personales? ¿Son recursos privados? ¿Son recursos públicos?

Y, sobre todo, ¿qué está haciendo la autoridad electoral para vigilar y, en su caso, investigar posibles actos anticipados de campaña?

Pero mientras vemos esta intensa actividad política, hay un sector que pareciera estar quedándose fuera de la conversación:
el campo chihuahuense.

Y quiero ser muy claro: hablo como joven campesino, originario de un ejido en el municipio de Buenaventura

¿Dónde está la representación real del campo entre quienes hoy comienzan a perfilarse para gobernar Chihuahua?

¿Dónde están las propuestas para nuestros productores, nuestros ejidatarios, nuestras comunidades rurales y para todas esas familias que dependen directamente de la actividad del campo?

Porque podemos hablar de encuestas, posicionamiento, aspiraciones políticas y grandes proyectos, pero hay una realidad que no podemos ignorar:
Chihuahua también se sostiene desde el campo.
Y, sin embargo, pareciera existir una nula o muy limitada representación del sector campesino entre quienes hoy buscan posicionarse rumbo a la próxima elección.

Por eso, como ciudadanos, tenemos una enorme responsabilidad: analizar nuestro voto.
Tenemos que revisar quiénes son, de dónde vienen, qué han hecho y, sobre todo, qué resultados han dado quienes ya han ocupado un cargo público.

Porque una elección no debería ganarse únicamente con publicidad.

Entonces preguntémonos:
¿Queremos elegir a alguien que abandone sus responsabilidades para concentrarse en una aspiración política?

¿Queremos seguir viendo campañas construidas alrededor de rostros, bardas y lonas, o queremos conocer planes de trabajo, propuestas viables y soluciones reales?

Y este también es un llamado para quienes aspiran a gobernar Chihuahua:
el campo chihuahuense no olvida.

Esta es su oportunidad de demostrar que verdaderamente quieren transformar nuestro estado.

Que en lugar de concentrar esfuerzos y recursos en promoción personal, presenten un proyecto serio para el campo, para las comunidades rurales y para todas las familias chihuahuenses.

Porque Chihuahua necesita mucho más que rostros en bardas.

Necesita resultados.

Héctor Osvaldo Rueda Gutiérrez es un joven campesino originario del ejido Benito Juárez, en Buenaventura, Chihuahua. Actualmente cursa la Licenciatura en Derecho y cuenta con experiencia en el Registro Agrario Nacional y la Quinta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

En 2025 participó en el Parlamento Juvenil del Congreso del Estado, representando al Distrito 01. Actualmente es coordinador de la Asociación Juvenil Cunova Chihuahua y forma parte de El Barzón Chihuahua, desde donde mantiene participación activa en las causas del sector rural.

Su trayectoria combina formación jurídica, participación juvenil y trabajo comunitario, con particular interés en la defensa de los derechos y las necesidades del campo chihuahuense.

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