Hugo gutierrez

Así como ya hubo humo blanco en las chimeneas de la 4T con Cruz Pérez Cuéllar a la gubernatura y Andrea Chávez para la alcaldía de Juárez, también en Palacio ya salió humo blanco para la gubernatura interina de 2027.

Se trata de Hugo Gutiérrez Dávila, actual secretario de Educación y Deporte. La propia gobernadora ya anunció que entre los enroques en su gabinete por los tiempos electorales, podría llegar Gutiérrez a la Secretaría General cuando Santiago de la Peña deje el cargo. En Palacio, prácticamente lo dan por hecho.

Pero como lo adelantamos aquí en FuenteInfo hace unos meses, la tirada no es sólo suplir a Santiago, es perfilar un gobernador interino para capitanear el barco cuando la Señora también pida licencia a inicios del 2027 y se dedique a hacer campaña por Acción Nacional en todo el país como candidata a diputada federal plurinominal.

¿POR QUÉ GUTIÉRREZ?

¿Por qué un perfil como el de Gutiérrez? ¿Por qué no un Diódoro Carrasco, que sin duda maneja con puño de hierro los asuntos de Palacio? 

Porque Gutiérrez ha demostrado que sabe hacer algo que en Palacio valdrá oro en tiempos electorales y máaaaaaas mientras la Señora busca el fuero: avanzar quedito sin alborotar las aguas ni despertar los tiburones, y destrabar los nudos sin hundir el barco.

Quizás lo más valioso de Gutiérrez es haberse rodeado con una tripulación que ha sabido maniobrar asuntos delicados sin convertir cada conflicto en una crisis política. En especial su segundo al mando, Guillermo Márquez Lizade, subsecretario de Educación Media Superior y Superior y exalcalde de Delicias, quien ha sabido navegar las aguas turbias de esa secretaría.

No es poca cosa. Educación es quizá una de las dependencias más sensibles del Gobierno estatal para quien lo sabe apreciar. Se baila y se forcejea con el magisterio; además de que se negocia y coordina con todos los niveles de gobierno, y se buscan equilibrios con burocracias de distintos niveles que compiten entre sí. Y claro, se maneja un presupuesto nada despreciable, transversal y con dimensión territorial y social: infraestructura, equipamiento, becas, útiles escolares, gasto administrativo… 

No es poca cosa.

Por eso Gutiérrez. Porque quieren el barco andando, sin icebergs que se atraviesen, y sin fallas en el motor… al menos hasta que la Señora desembarque en Puerto San Lázaro.

BYE, BYE SANTIAGO

Los días de Santiago de la Peña están contados. No porque haya caído de la gracia de la Señora de Palacio – impensable a estas alturas – sino porque en estos próximos días dejará su cargo como Secretario General de Gobierno para meterse de lleno en su campaña por la alcaldía; muy probablemente esta misma semana.

Aunque se ha topado con un entusiasmo francamente desganado entre los panistas de a pie, piensa que una campaña de aire, y de tonito buenondita, le generará (al menos la percepción de) legitimidad cuando se consume la imposición.

De ahí su gira de medios la semana pasada, que más bien fue una gira de despedida donde difícilmente pudo presumir resultados y más bien se tropezaba ensalzando dudosas cualidades personales.

Pffff… esa imagen de SantiaGO, el amigo de todos, nomás no le cuaja. Por suerte para los que deben convivir a diario con él, ya se va en estos días. Toquen madera, dirían ellos. Aunque no en mucho les va ayudar… advierten que el aspirante a la alcaldía intensificará sus eventos, a los que están obligados a asistir los empleados de Gobierno del Estado.

Aunque se vaya, lo seguirán viendo. Si no es en eventos, será en lonas, calcas y espectaculares.

ANDREA SÓLO HABLÓ UNA VEZ

Andrea sólo habló una vez. En la reunión privada previa al anuncio de la Coordinación Estatal en la que salió triunfante Cruz, Andrea sólo habló una vez. 

Su única intervención fue para defender que sus números contra los de Cruz estaban dentro del margen de error. Dos punto cinco por ciento, habían dicho.

“Eso ya está calibrado”, fue la respuesta. Y no volvió a hablar. 

Quizá ahí estuvo la clave de toda la reunión. Una vez que la medición quedó presentada y la decisión política estaba tomada, no había mucho más que discutir, sólo esperar la negociación posterior. O incluso darle la espalda a las negociaciones y regresar a su escaño en el Senado. En esos momentos, sería el cálculo que tal vez atravesó su mente.

Pudo haber regresado al Senado para terminar su periodo de seis años, pero hacerlo habría significado rechazar un ofrecimiento de la dirigencia nacional; darle la espalda a Morena en un momento en que el partido se requería guardar las formas y cuidar la unidad. Sería un desaire difícil de remontar y que podría clausurar su futuro político ascendente dentro del partido guinda.

CONSTRUIR

Y aunque dejó correr el tiempo para alimentar la especulación que se podría ir con el PT y reventar a la 4T en Chihuahua, al fin aceptó.

Pero además lo hizo dejando en claro de que no era lo que quería y casi, casi lo hacía contra su propia voluntad: “Nada para mí. Sin egos, sin protagonismos, sin ambiciones personales: solo cumplir la encomienda”. En otras palabras: me lo pidieron y aquí estoy.

Más allá de esa narrativa de martirio político, hay algo mucho más concreto, pragmático y material. Juárez representa más de lo que representaría regresar a su escaño en el Senado. Representa presupuesto. Representa territorio. Representa estructura. Representa presencia y proyección.

Por eso, incluso sin reelección, le convenía más apostar tres años en Juárez, aún sin tener nada certero después de 2030, que regresar al Senado, desairando al movimiento y reduciendo sus posibilidades de construir a futuro.

Construir. Eso es lo que le toca ahora – a todos – dentro de la 4T en Chihuahua.

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