
“ES UNA MENTE MAESTRA DE LA MAFIA”. “Un marrano de primera”. “Tiene años en esto, desde Corral”. “Nadie había podido moverlo”.
Así describieron diversas fuentes con conocimiento privilegiado, al ex fiscal de Operaciones Estratégicas, Arturo Zuany Portillo, quien renunció tras ser interrogado por la Fiscalía General de la República como parte del caso del operativo encubierto de la CIA.
Aaaa, pero no quería renunciar. A su modo petulante y prepotente indicó en una reunión a puerta cerrada momentos antes de que se hiciera pública su renuncia, que él seguiría mandando – que nomás se iba porque lo mandaron a citar desde la FGR. Esto no hubiera pasado, y Chihuahua seguiría con un presunto mafioso de primera en la FGE.
Si fuera por el, estaría aferrado al cargo. Intelectualmente, “un idiota”, refieren los que lo conocen. Pero para estos jales se ocupa más la intuición que el intelecto. De ahí el comentario de “mente maestra de la mafia”. No era buen abogado ni oficioso ministerial, era un verdero mañoso.
Desde el quinquenio de Javier Corral se le empoderó y se le dejó operar, junto con Jorge Arnaldo Nava López, ex fiscal Zona Norte. Juntos se repartían el dinero de los rescates de secuestros, afirman los intimados con el asunto. Nava había sido invitado a la FGE expresamente por Corral y su fiscal César Peniche, según el propio testimonio de Nava López. En septiembre de 2021 la FGR giró una orden de aprehensión por delincuencia organizada en contra de Nava y fue separado del cargo; coincidió con la llegada de Maru a la gubernatura. Años después, con las triquiñuelas de una defensa legal bien pagada y los tropiezos de la FGR, Nava fue exonerado. Zuany sobrevivió a su antiguo cómplice, pero heredó todas sus mañas y hasta las perfeccionó.

POR ESO CUANDO CORRAL sale a señalarlo en sus entrevistas a modo como el enlace y emisario de Palacio con grupos delictivos, escupe para arriba, pero sabe muy bien de lo que habla. Lo sabe de primera mano. Creció bajo su gobierno.
Más allá de los señalamientos del exgobernador, de Zuany se ha hablado mucho, en público y en privado. Casi todo malo. Sobran las versiones periodísticas y políticas que desde finales del año pasado Estados Unidos le quitó la visa. Según lo trascendido en insinuaciones, interpretaciones, publicaciones, acusaciones y desplegados, esto habría servido para influir sobre la Fiscalía y el Gobierno del Estado para permitir la injerencia de la CIA en territorio estatal. Claro, los gringos no necesitaron mucho para convencer al gobierno estatal – anglofilos, gringos wannabe como es el panismo chihuahuita. Y además buscando respiro político y plataforma para relanzar un proyecto moribundo de oposición.
La cronología indicaría que autoridades estadounidenses le suspendieron la visa en diciembre del 2025. De acuerdo con el LA Times, desde enero se desplegaron por lo menos seis operativos de la CIA en suelo chihuahuense. Es decir, la negociación y presión comenzó entre diciembre y enero. En abril colapsó la injerencia surrepticia. Todo se sostenía con alfileres.
Y Zuany era el eslabón más débil.

Según fuentes confiables con conocimiento de la intriga dentro de la Fiscalía, Zuany administraba gran parte de la actividad criminal en la entidad.
CARGA EN SU CONCIENICIA la muerte de su teniente, Pedro Oseguera Cervantes, a quien él empoderó y lo dejó a cargo de la Sierra Tarahumara. Para operar, intervenir o dejar ser. No pasaba nada en la Sierra sin que Oseguera estuviera enterado y reportara a Zuany, quien a su vez se reportaba con el ex fiscal César Jáuregui. Por eso fue Oseguera Cervantes quien personalmente llevó a los agentes en su vehículo oficial hasta Morelos. Era el capo de la FGE en la Sierra.
Y por eso ahora intentan hacer del difunto Oseguera un chivo expiatorio: por qué, sí, fue quien personalmente supervisó la incorporación y operación de los agentes extranjeros. Pero se les olvida decir que también lo reportó a sus mandos superiores, contrario a lo que intenta sostener como hipótesis la Unidad Especial a cargo de Wendy Chávez. ¿O alguien con un mínimo de neuronas activas sostiene que Jáuregui y Maru no sabían?
Así que siguen los cambios superficiales. El gatopardismo desde Palacio. Jáuregui como sacrificio político, Oseguera como chivo expiatorio, y Zuany renunciado nomás en papel, porque -según asegura- seguirá comandando, les guste o no y con anuencia de la Jefa. Todo para encumbrar en la percepción colectiva y la verdad jurídica una narrativa oficial que exonera a María Eugenia Campos Galván, la primera mandataria de los chihuahuenses, de traición a la patria.
